Regalos emocionales personalizados: no todos tienen que hacerte llorar

Regalos emocionales personalizados: no todos tienen que hacerte llorar

Rodilla de repuesto de broma para cumpleaños de 40, 50 o 60 años – fotografía 2

Cuando pensamos en un regalo emocional, parece que tiene que pasar una cosa muy concreta: abrir la caja, emocionarse muchísimo y acabar llorando mientras alguien lo graba con el móvil.

Y no.

Un regalo puede ser emocional porque te hace reír, porque recuerda una etapa de tu vida, porque habla de alguien que quieres o porque representa una broma que, sinceramente, nadie fuera de vuestro grupo entendería.

Para mí, ahí está la diferencia entre poner un nombre en un objeto y hacer un regalo realmente personalizado.

El significado no está en el producto

Una taza con una foto puede ser simplemente una taza con una foto. Pero si aparece ese perro que para alguien es uno más de la familia, ya cambia la cosa.

Lo mismo pasa con una camiseta con una frase, una joya que guarda una etapa concreta de la maternidad o una fotografía que te devuelve a un momento al que te gusta volver.

El producto es solo el soporte. Lo importante es por qué has elegido precisamente eso para esa persona.

Y a veces el regalo perfecto es una auténtica tontería

Regalo divertido de cumpleaños: rodilla de broma impresa en 3D – fotografía 3

Esto también cuenta.

He hecho regalos basados en memes, bromas entre amigas y hasta una rodilla de repuesto impresa en 3D para un cumpleaños de 40.

¿Es emotivo visto desde fuera? Pues probablemente no mucho.

Pero para la persona correcta puede tener muchísimo más sentido que cualquier regalo supuestamente bonito elegido al azar.

Y creo que ahí está la clave: un regalo emocional personalizado no tiene que provocar una emoción concreta. Tiene que conseguir que quien lo recibe piense algo parecido a “solo tú podías regalarme esto”.

Si no sabes qué regalar, no empieces por el catálogo

Antes de pensar si quieres una taza, una camiseta, una joya o una pieza de madera, piensa en la persona.

¿Qué le hace gracia? ¿Qué momento compartís? ¿Qué etapa está viviendo? ¿Qué frase repite siempre? ¿Qué cosa la representa tanto que todo el mundo la relaciona con ella?

Después ya buscamos qué producto puede contar mejor esa historia.

Porque al final no se trata de hacer regalos que se parezcan entre sí.

Se trata de que, cuando lleguen a la persona adecuada, signifiquen algo.

Si tienes a alguien en mente pero no sabes todavía qué regalarle, cuéntame un poco cómo es y qué te gustaría que sintiera al abrirlo. A partir de ahí podemos buscar qué tiene sentido hacer.

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